Palabras militantes

Hace algunos años un buen amigo filólogo, lector de muchas de las hojas que escribía por entonces, me dijo que mucho de aquello, a él se le antojaba poesía narrativa. Nunca supe muy bien que era eso de un punto de vista académico o literario.

Lo cierto que a modo de ecología emocional empecé a escribir para vomitar el dolor o la angustia, llevando mi basura al contenedor más sencillo que en aquel momento encontré. Una hoja en blanco.

Son palabras enroladas al servicio del amor o el desamor, militantes solidarias de otro mundo diferente y posible en el que creo profundamente.

Textos paridos en otros tiempos, recogidos en esta página del blog a través de los enlaces publicados hoy.



"Darte vida"   escrito a finales del 2006, publicado en diciembre del 2011
"El Legado"    escrito en septiembre del 2007, publicado en enero del 2012
"El otro nacimiento"  escrito el 23 de octubre del 2007, publicado en enero del 2012
"Los Espejos"   escrito el 23 de octubre del 2003, publicado en febrero del 2012
"La Caída"  escrito en octubre del 2002, publicado en Marzo del 2012
"Oxitocina" escrito en mayo del 2012, para la revista Ob Stare nº 21 y publicado en julio 2012

FELIZ CUMPLEAÑOS, PEQUEÑA CANDELA

Hoy has cumplido cinco años vida mía, hada madrina de todos mis deseos, princesa de luz que haces que mi mundo tenga sentido.

Hoy recordé la fría y ventosa mañana en que te sacaron de mis entrañas, yo miraba por la ventana y venía volar las hojas, día gris igual que mi ánimo.
Yo no te quería aún fuera, intuía que nunca mas volvería estar habitada y que nunca más seríamos una. Tardó mucho el anónimo y burócrata cirujano, una eternidad pasiva y silenciosa, me invadía una pegajosa nostalgia de no se qué.
Pusieron tu carita pegada a la mía por un segundo y te llevaron, otra vez.  Y otra vez me rompí por dentro. Ahora ya, yo lloraba sin control.  Nacer no puede ser esto, no puede ser así.
Eras pequeña y de una perfección inverosímil, como dibujada por alguien que no sabe como es en verdad un recién nacido. Serena, sin llorar. Serena por las dos.
En una blanquísima sala de reanimación, recién cosida y sola, os extrañaba desesperadamente a los dos. Y a papá. Hacía esfuerzos por recordar tu carita para que las horas pasaran deprisa. Preguntaba una y otra vez si ya me podían llevar a planta. Necesitaba pegarme a ti otra vez.
Infinitas horas después te recibí, me quite la bata, te quité la ropa y te pegue a mi cuerpo, a mi pecho, a mi alma. Cerré los ojos para aspirar a través de la piel cuánta ternura me inspirabas, como deseaba acurrucarte, protegerte, acariciarte, conocerte. Ya te amaba.
Mi niña de luz, toda risa y toda vida, traías contigo mis fantasmas más olvidados para enseñarme a crecer, para ayudarme a sanar.
Hemos hecho una ruidosa fiesta para celebrar que existes, hemos celebrado con los otros, con el mundo, tu luz.
Esta noche, yo necesito replegarme a solas un tiempito, recordarte aún dentro de mi, saborear esos primeros instantes y los días, años, que vinieron después. No es un balance, es un placer de la memoria y los sentidos, es sonreír a solas de pura gratitud, es volver a sentir el privilegio de haberte gestado, es darme unos minutos para conectarme con el inmenso regalo que el milagro de tu existencia supone para mi, y con ello, honrar tu misterio.
Soy tu madre, soy tu imperfecta y cansada madre.
Tu orgullosa madre con mayúsculas
Olga.





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