lunes, 2 de diciembre de 2013

PAPA NOEL, no es un chantajista...

Por Olga F. Carmona

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Se acercan las navidades, para bien o para mal. Rito de origen cristiano, introyectado de forma tal en nuestra cultura que hasta las familias no religiosas lo celebramos.

Veo y compruebo a mi alrededor cómo los niños van comentando lo bien que deben portarse porque son “espiados” por un sujeto (Papa Noel) o varios (Reyes Magos) que todo lo ven y todo lo pueden, ya que tienen en su mano algo muy preciado por nuestros niños: regalos.

Me resulta muy cansino y triste ver como se les chantajea con “portarse bien” , porque si no serán (nuevamente) castigados con la ausencia de regalos. Se sentirían unos niños extraordinariamente marginales si el día en que casi todos los demás niños del planeta reciben regalos, ellos los malos, no obtuvieran nada. Es además de una manipulación, una mentira porque no lo haremos. No conozco ninguna familia que a pesar de haber asustado a sus hijos con el asunto de marras, haya tenido el coraje de cumplirlo.

El hecho de utilizar a estos personajes del imaginario popular, tan amorosos y cercanos, como herramientas de chantaje para nuestros hijos, se explica desde nuestra falta de autoridad y de recursos que desemboca en tener que recurrir a estos sicarios para que nos hagan el trabajo sucio. Y es también la representación a gran escala de la pedagogía basada en el premio y en el castigo: te están vigilando…, Si no te “portas bien” no habrá premio.

Y voy mas lejos, el mensaje subliminal y tóxico que estamos enviando a nuestros hijos es “pórtate bien por miedo” no por razones, valores o principios, no porque eso te ayudará a crecer y te beneficia, no porque te amamos y tratamos de transmitirte lo mejor de nosotros mismos.

“Pórtate bien” porque si te “portas mal”, el espía de la barba blanca  y los chicos de los camellos,  no pasarán por aquí.


En estos días, donde el estrés se va apoderando de las familias que ya están empezando a sentir que algo se les desubica por dentro, donde los que faltan se vuelven inmensos, donde los conflictos intrafamiliares que hemos ido esquivando el resto del año ahora se ponen encima de la mesa, donde el simple hecho de las vacaciones de los niños y la perspectiva de que tenerlos en casa a muchas familias les remueve, donde nos confrontamos con el paso del tiempo, donde los ritos nos conectan con emociones que no queremos manejar, todos nos volvemos más vulnerables, es aún más fácil recurrir a terceros mágicos que hagan de espías omnipresentes y amenazantes. 

Es humano, pero no es ético.
Y además ni construye ni educa.

Los regalos son regalos, dádivas, ofrendas, que sirven para transmitir amor, generosidad, gratitud. Yo regalo a mis hijos porque me produce y les produce felicidad, igual que lo hago con mis amigos o con mi pareja. A ninguno de ellos les digo que si no “se portan bien” no les haré un regalito por navidad o por su cumpleaños.

Propongo “utilizar” estos ritos culturales para recuperar el derecho de dar, enseñar y transmitir a nuestros hijos la satisfacción y plenitud que produce la acción de dar, no sólo la de recibir.

En una sociedad basada en la abundancia de cosas y la deprivación de contacto y presencia, reinvidico para nuestros hijos  el derecho de dar.

Las navidades son un buen pretexto, aunque no el único, para ofrecerles opciones que tengan que ver con dar a otros, seguramente menos favorecidos. O al menos, hagámoslo nosotros y seamos espejo en el que se puedan mirar.

Nunca es demasiado pronto para transmitirles el germen de la solidaridad y nunca es demasiado tarde para alejar a los sicarios del castigo, a la pedagogía negra que tiene patas muy, pero muy cortas y que, aunque nos corra por la venas, podemos combatir, desde la conciencia y desde el amor.

Feliz Navidad.


*Fotografía adaptada de: 
StockImages , publicado el 01 de diciembre 2013 
Foto de archivo - imagen ID: 100221069

5 comentarios:

  1. Me ha parecido interesante la reflexión. Mi madre no me hizo creer en los Reyes Magos, ella proviene de una familia humilde y recuerda con amargura como no se explicaba por qué si los Reyes Magos traian regalos a los niños buenos, ella apenas tenía nada (cuenta que los regalos de ella y sus hermanos podía ser una naranja, por ejemplo) y la niña cabronceta a la que le cosía el ajuar en el colegio de la beneficiencia obtuviera esos regalos tan magnificos, con lo mal que se portaba!!

    No obstante las fiestas se celebraban en mi casa, el resto de mi familia si que seguía la tradición a rajatabla, yo escribía mi carta, iba a la cabalgata y haciamos todo lo que hacen las demás familias, esa noche mi madre me daba un beso en la frente y me dejaba sus morros rojos plantados en ella, yo sabía que los regalos me los había dejado ella y no unos seres imaginarios. Debía ser una niña muy buena porque no se lo dije nunca a ningún otro niño, bastó el que mi madre me dijera "no se lo digas a otros niños".

    Ahora quiero seguir este proceder con mis hijos (2 años y 3 meses), porque no quiero que piensen que son mejores o peores niños por tener más o menos cosas materiales ese día, será una fiesta con mucha tradición pero no me gusta su mensaje de fondo, ni por el chantaje al que haces referencia ni por el odioso paralelismo entre niño bueno = niño con muchos juguetes, niño malo = niño con pocos juguetes.

    Y es curioso la cantidad de criticas que he recibido por esta decisión, que si les estoy robando la ilusión, incluso la infancia dicen algunos... que si que voy a hacer que se lo contarán a otros niños... Y no vale la pena dialogar con la mayoría porque parece que al exponer tus motivos se sintieran ofendidos o criticados. Asi que prefiero no dar explicaciones al respecto.

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  2. Como siempre, Alejandro, precioso y muy adecuado, ¿me das permiso para colgarlo en mi blog? Un abrazo!!!

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    1. Hola Teresa, mil gracias, el post es de Olga y si puedes llevarlo a tu blog, con la referencia al nuestro vale? Gracias de nuevo. Un abrazo

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  3. Ni sí ni no, ni blanco ni negro ni oro ni plata.

    Yo recibía regalos sí, muchos a mi parecer de niña, yo sabía que aunque hiciera trastadas, era una buena niña, y aunque siempre te queda un pelín de duda, sin duda, los días previos a Navidad procuraba ser un amor (si lo conseguí o no, no sabría deciros). Por supuesto oí la frase de mis padres y hermanos (mucho más mayores que yo) "si te portas mal, papá noel no te traerá regalos", pero yo no lo consideraba una amenaza, mis padres me enseñaron de pequeña, que se ha de ser bueno, per sé. Porque sí, porque así deben ser las personas, los 365 días del año. Y si lo eres, en Navidad caen regalos.
    Nunca me comparé al resto de niños de mi colegio, nunca pensé que era mejor o peor niña, nunca pensé que me amenazaran. Si los niños más pobres no podían recibir regalos era porque no tenían dinero para escribir sus cartas, no porque fueran malos.
    Creo que todo es cuestión de planteamiento y actitud. No se trata de atemorizar al niño, de hecho yo no conozco a ninguno temeroso de la figura de papá noel, los reyes y la ausencia de regalos. La cuestión no es pórtate bien Navidad, sinó, sé buena persona, por ti, por los demás, y por Santa Claus también. Vosotros mismos decís que celebraréis la Navidad y regalaréis cosas a vuestros hijos. No he hecho el experimento y puede que la Navidad sea igualmente mágica para ellos sin creer en los Reyes magos, en renos voladores y en comida que desaparece por la mañana. Pero, en mi opinión, regalarle al niño, un pedazo de magia al año, nunca está demás, quizás la cuestión no sea no creer en Papá Noel, sino, en no creer que la única finalidad de ser bueno, es recibir regalos.

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  4. Da para reflexionar en esta fecha.
    Un artículo para compartir.
    Saludos y Feliz Navidad!
    Patricia

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