lunes, 15 de julio de 2013

Hijos del dolor: El puzzle vital



*por Alejandro Busto Castelli

"...el padre que soy empezó a construirse mucho antes de que llegarais por fin. Nació de la revolución interior, de la sublevación de mis emociones castradas, de las lágrimas sediciosas y profundamente saladas que fui capaz de soltar. Nació de aprender a abrazar a Mamá y aprehender su piel agradecida y serena en contacto con mis brazos..."






He sentido rabia muchas veces en mi vida. No siempre consciente, no siempre manejable. Quizá como tal vez os pasa a vosotros cada día.
Muchas veces los adultos le llaman “sentirse mal”, algunos “dolor”, nosotros cuando no somos Papá y Mamá…frustración.

Tengo asociada la rabia y la impotencia a una imagen. La fotografía mental de vuestra madre completamente rota en algunos momentos de nuestra historia.

Ella en el antiguo despacho, en la que llamáis la casa vieja, en una vida sin vosotros. El sonido de un teléfono, solo una llamada, luego los gritos y los llantos. Fui corriendo. Apenas verbalizaba, no podía, se ahogaba.
Entre mocos y lágrimas, gritaba “No hay embarazo, ¡¡no hay nada, no hay nada!!”…

Paralizado, como en uno de esos sueños de niño, la vi levantarse con dificultad para buscarme, sin saber muy bien porque... pregunté tímido ¿Pero que paso?... ¿Olga por Dios que paso?... y ella solo balbuceaba…. “el hospital… el hospital. No hay nada”.

Saber. Entender desde el sudor frío lo que te están contando. Tomar conciencia en ese momento, es conectarte con la ira descontrolada.
Yo quería ir a ese hospital, quería insultar a la que por teléfono fría y descuidadamente, ajena a nuestro dolor, se limitó a decirle a Mamá: “no hay fecundación, tiene que pedir cita para el mes que viene”. 

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