martes, 23 de octubre de 2012

Entrevista de Miriam Tirado a Alejandro Busto Castelli


 "...Tengo la absoluta claridad de que un hombre comprometido con su pareja y con la educación de sus hijos en libertad, sin castrarles, sin anulares, potenciando su toma de decisión, enseñándoles desde bebes a entender y a gestionar sus emociones, es un hombre peligroso para el sistema..."



ENTREVISTA PATERNIDAD CONSCIENTE CON ALEJANDRO BUSTO CASTELLI

 Publicado originalmete en "A flor de pell" el 16 de octubre del 2012

Cada vez que escribo sobre paternidad, ese post es de los más leídos. Quizás es porque no se escribe mucho sobre el tema (en comparación con temas de maternidad) o quizás porque apetece mucho oír hablar de lo que sienten los padres, de cómo viven la gestación, el nacimiento de su hij@ y su crianza… No lo sé. Pero he querido ahondar sobre la paternidad consciente y en esta ocasión he querido trasladaros una “especie” de conversación-entrevista con el psicólogo Alejandro Busto Castelli (PSICOLOGÍA CEIBE) a quien tuve el gusto de conocer en persona (virtualmente hacía tiempo que nos conocíamos) en la primera edición de CRIANZA EN RED en Barcelona, organizado por la editorial Obstare. Creo que su punto de vista y sus palabras pueden ser útiles: tanto a las mujeres como sobretodo, a los hombres-padres, para encajar un poco más la paternidad dentro de sus vidas, aquel mar de sensaciones y de emociones no siempre bien digeridas… Espero que os ayude y os guste.

- Alejandro, qué es para ti la paternidad consciente? En qué momento te diste cuenta de que esto de la paternidad se podía vivir de una forma muy distinta de cómo te la habían contado? O mejor dicho… ¿en qué momento te hiciste consciente de la importancia de ese momento que estabas viviendo?

Bueno, en realidad a mi no me contaron mucho sobre “la paternidad”, uno intuye cosas básicamente desde los referentes que ha tenido, los modelos masculinos que le han rodeado. Desde luego en función de lo vivido a lo largo de mi vida, mientras no fui padre, era difícil predecir en que tipo de padre me convertiría. Fíjate como es esto de los apellidos…paternidad consciente, comprometida, positiva, natural, presente… ¿sabes por qué le ponemos apellidos? Para diferenciarla de lo habitual, lo cultural o tradicional. A veces uno tiene la sensación de que se puede ser Padre con iguales resultados vengas de donde vengas, sea cual sea tu camino y tu llegada a la paternidad, sepas lo que sepas, seas quien seas, tengas o no un determinado grado de conciencia del valor que representa. Y honestamente a mi no me lo parece. Cualquiera y de cualquier manera puede tener hijos, pero convertirse en Padre, es otra cosa y desde luego para mi el camino es único. Conciencia clara del significado de la paternidad en la propia vida, compromiso con la propia reeducación incluso antes que con la educación del hij@, y profundo conocimiento del motor emocional que llevamos bajo el capó racional.

Como te puedes imaginar, estas tres cosas en mí, han sido y son un proceso, difícil por momentos, un viaje desde el hijo que fui y soy, al padre que soy y al que quiero ser.

Me preguntas que ¿Cuándo empiezo a tomar conciencia? Todos estos procesos se desencadenan tras la separación de mi primera pareja, y cristalizan al poco de conocer a mi pareja actual, Olga. Hasta ese momento reconozco no haber sentido ni necesitado ser padre. Simplemente no me hacía preguntas al respecto, estaba “dormido” y había comprado un modelo social muy extendido. El de aún no toca. Cuando el entorno me preguntaba ¿y los niños para cuándo?…mis respuestas te las imaginas, .-No es el momento, .- cuando nos estabilicemos, .-queremos vivir un tiempo en pareja…Bla Bla Bla… La respuesta honesta, que por lo menos yo, fui incapaz de dar: No me apetece, no siento la necesidad.

Otro tema fue la toma de conciencia de que mi papel no era un rol cualquiera, y que lo que veía en conocidos, familia y amigos no me llenaba… Nuestra historia es una historia compleja y difícil, con años de infertilidad, fracasos en los tratamientos y hasta un proceso de adopción fallido. Tuvimos que gestionar mucho dolor, ante las pérdidas y fracasos, lo que en alguna ocasión Olga y yo, denominamos como abortos burocráticos, con una carga emocional inesperada y violenta, al sentir intento tras intento, como se cerraban todas las vías para ser padres.

De pronto me confronté con una diferente forma de vivir todo esto en relación a Olga y al entorno. El deseo crecía y crecía y la imposibilidad también. Alguien me dijo en medio de todo ese proceso que los hombres siempre eran padres adoptivos con independencia de que sus hijos fueran biológicos o no. Y allí comenzó todo… porque supe cuando nos quedamos embarazados inesperadamente y contra la opinión médica, que tendría que construir el vínculo con él o ella, que nada me ayudaría en esa tarea que no fuera mi propia voluntad, decisión y trabajo personal.

- ¿La paternidad te ha supuesto una transformación, como muchas mujeres dicen que viven con su maternidad?

Absolutamente y en todos los órdenes de mi vida. Tuve la fortuna dentro del drama de nuestro primer parto, que una matrona conocida, sacó a Nicolás del quirófano, quince minutos después de nacer y me lo dio en brazos, contraviniendo algunas normas jurásicas del hospital. Cuando le cogí y le miré… dije bajito: “siento que se me ordena el alma”. Luego lo escribí en unas líneas que le regalé a Olga.

A partir de que supimos que estábamos embarazados, el cambio ha sido imparable, es continúo y no cesa. He crecido más como ser humano en estos seis años, que en toda mi vida.

- ¿Por qué crees que hay pocos padres que se atrevan a gritar a los cuatro vientos que lo de la paternidad es transformador y puede ser tremendamente enriquecedor, también como hombre?

Desde mi punto de vista, los hombres aún no nos hemos permitido sentir. La paternidad es profundamente emocional. Si tú ni siquiera puedes poner nombre a lo que sientes…. ¿cómo vas a digerir y manejar la paternidad? ¿Qué te queda? Te queda tu cabeza y tus razones. Te queda un discurso aprendido, te queda el escondite del resto de hombres como tú, victimas como tú de un modelo de educación. Te queda el fútbol, la política y tu trabajo. Te queda el “ese tema lo lleva mi mujer”, “la que se encarga es ella”, “ya sabes madre hay una sola y padres… jajaja”. Eso te queda. La nada, desde un punto de vista de lo verdaderamente esencial.
Socialmente estamos castrados emocionalmente, sin referentes masculinos de ningún tipo, sometidos a la presión de una sociedad machista, que sigue juzgando moralmente a las emociones, con carteles de “bien y mal”.
Desde este lugar, es más cómodo ser uno más de los que engrosan estadísticas y contribuyen a la “normalidad”. Es también mediocre y probablemente poco satisfactorio, sin embargo muchos aún no lo saben.

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