domingo, 5 de febrero de 2012

El verdadero enemigo de la conciliación

Una reflexión en torno a nuestra responsabilidad hoy...

..."Para perpetuarse el sistema necesita adultos temerosos, que se acepten y conozcan poco o nada, que cuestionen lo justito, que no sean ni muy creativos ni atrevidos. Adultos con poca información o con la información seleccionada, articulada, castrada. Adultos que repiten los discursos de otros, que no brillan con luz propia, que eligen su opción política como eligen su equipo de fútbol, egoístas, ombliguistas, lejanos, fríos, herméticos, rencorosos…y profundamente independientes"...




*Por Alejandro Busto Castelli

Hay mañanas que me siento fuerte para la batalla, en otras ladeo la cabeza cansado y no veo solución.
Hoy es de las segundas y una fuerte paradoja me abraza en torno al tema de la conciliación personal, familiar y laboral.

Estamos en un punto de mucho hablar de conciliación, dentro y fuera de las empresas. Unos años lleva ya AHROE, reclamando racionalidad en los horarios de trabajo, unos meses de vida tiene el grupo Conciliación Real Ya!. Desde las redes sociales madres y padres, personas gritando una necesidad vital.

Para la gran mayoría de las empresas de este país, conciliación no es más que un montón de frases en carteles pseudo motivadores al servicio de la imagen corporativa y a más gloria de los accionistas de turno. No existe en la práctica como tal, más bien existe al contrario.


Mucho hemos dicho y escuchado al respecto de esta sociedad española y sus políticas de conciliación, su políticos, sus horarios, sus almuerzos eternos, su baja productividad, su falta de compromiso. No voy a profundizar en esto.

No tenemos las mejores condiciones para nuestras decisiones. Es un hecho, Noruega y Finlandia quedan lejos, muy lejos. ¿O no?

Parece obvio: ¡Hay que cambiar las condiciones, cambiar el sistema! Así que empezamos a hacernos oír y ponemos mucha energía en esto. Unos más y otros menos y entonces me pregunto si en esta batalla, al final dejamos de poner energía en nosotros, en lo que podemos hacer hoy, ahora.

Mientras dirimimos donde focalizarnos, el sistema y su entramado de poder, nos mira, nos observa, sonríe y se reconforta. Nos están engañando otra vez.

Uno de los engaños mejor vendido y comprado por miles de padres y madres, dice “los niños necesitan socializarse y ser independientes cuanto antes”. Suena bien, calma nuestra ansiedad, justifica la habitación y cuna propia a los cuatro meses y la guardería cuanto antes mejor. De paso vamos preparando el terreno para que psicólogos, logopedas, psiquiatras infantiles y alguna farmacéutica, tengan con que ganarse la vida. Hay una parte de mi profesión que aborrezco.

Al sistema actual desde lo social y lo profesional, los niños no le interesan. Por lo menos no los que no educa y controla. Esto es muy viejo, desde la revolución industrial hasta hoy, todo está al servicio de producir, callar, producir, quejarse un poco, producir y desde pequeños consumir con más o menos conciencia, lo que todos hemos producido.

Los hijos con mamás y papás presentes, los que toman decisiones con 4 años, los que reconocen su mundo emocional antes de los 5, los que se hacen preguntas pronto, los proyectos de adultos consistentes y cuestionadores,  no solo no interesan, son además peligrosos. ¿Entonces a que jugamos?

Para perpetuarse el sistema necesita adultos temerosos, que se acepten y conozcan poco o nada, que cuestionen lo justito, que no sean ni muy creativos ni atrevidos. Adultos con poca información o con la información seleccionada, articulada, castrada. Adultos que repiten los discursos de otros, que no brillan con luz propia, que eligen su opción política como eligen su equipo de fútbol, egoístas, ombliguistas, lejanos, fríos, herméticos, rencorosos…y profundamente independientes.

Reconozcamos la brillante coherencia con que se consolida esta cultura. Es una obra de arte. 
Resulta muy coherente con nuestros absurdos horarios, los reales y los asumidos, coherente con las ridículas bajas maternales y paternales, coherente con el miedo aprendido a las jerarquías reales o percibidas, coherente con “los hijos son de las mamás”, coherente con la mentira de la realización a través del trabajo, coherente con las guarderías y  escuelas infantiles, al calor de los “primeros del Cole”,  con los campamentos de verano, las ludotecas extraescolares, coherente con la ceguera emocional de los machos patrocinadores de familias, coherente con las mujeres que se creyeron el cuento de la liberación y se igualaron a nuestro lado más oscuro, coherente con este modelo educativo, abortador de conciencias y  asesino de la voluntad. Coherente, profundamente coherente.

La paradoja entonces me desarma. Ahora, cuando más se habla de conciliación, ahora cuando más presencia hay en los medios, ahora que parece que empezamos a ganar la batalla, el verdadero enemigo de la conciliación permanece alerta, dormitando escondido entre el ruido.

Despertar al enemigo de la conciliación es despertar nuestra conciencia, es clarificar el sentido de nuestra vida, priorizar lo verdaderamente importante, sin juzgar, ni permitir que juzguen el resultado de esta reflexión. Lo importante puede estar en cualquier lado, depende de cada ser humano, y es de justicia tomar decisiones con toda la información y en las mejores condiciones.

La lucha tiene dos escenarios y uno es prioritario. Debemos seguir manifestando nuestra necesidad de conciliar lo personal  y/o familiar con lo profesional. Todo lo que hagamos para influir y cambiar las estructuras será poco. No nos conformemos con las migajas tranquilizadoras que nos van soltando con cuentagotas. Aspiremos a las mejores condiciones posibles, las que faciliten al máximo nuestra decisión de que hacer con nuestra vida personal y profesional. Esto que es importante no resulta suficiente.

Resulta imprescindible aprender a gestionar el miedo anidado en nuestra piel para  empezar a tomar decisiones hoy, en las peores circunstancias. Si hoy, con esta estafa que son las bajas paternales y maternales, con los horarios partidos y eternos, con las reuniones a las 8 de la tarde, con jefes y jefas autoritarios, con este gobierno, con el anterior y los que vendrán. Decisiones hoy. No podemos, no debemos sentarnos a esperar.

Por que si tienes hijos, ellos crecen y no te esperan, por que si no los tienes, entonces si tienes salud y juventud y dejarás de tenerla, porque tienes vida, porque jugar al Fausto moderno con nuevos satanes, a cambio de un poco dinero y de falsa autoestima no es un buen negocio. Por lo menos para ti.

Lo imprescindible es saber lo que quieres. Sé honesto. Estas es la clave de tu libertad.
Si somos honestos con nosotros mismos, quizá estemos más cerca Y serás honesto si te respondes valiente a la pregunta esencial y clave ¿Soy feliz? ¿Tengo lo que quiero en mi vida?

No temas a la respuesta. La claridad nunca es un problema.

Tenemos el deber de aprovechar cada resquicio que el sistema nos deja, cada grieta que se le escapa. No hay lugar intermedio. No pierdas tiempo diciendo que no eres libre, toma decisiones para serlo. Desear, desear y volver a desear que las cosas cambien cuando no actúas, cuando no haces nada por tu deseo, se llama “desidia”.

O somos parte de la solución o somos parte del problema.

Cada vez que dices SI, cuando debías haber dicho NO en tu empresa, estás siendo parte del problema. Cada vez que bajas la cabeza y asumes una falta de respeto de tu jefe o del gasolinero de la esquina, estás siendo parte del problema. Cada vez que dejas de ofrecer tu visión, tu mapa tu luz, estás siendo parte del problema.
Tengas o no hijos, tengas o no pareja, tengas o no vocación por tu trabajo, no dejes de tomarte una baja que te corresponde, no dejes de pelear por teletrabajar, no dejes de demandar un horario racional, productivo, europeo. Y si tienes la fortuna de tener trabajo, no renuncies al compromiso, a la honestidad y a la responsabilidad. Mantiene tus principios en cada situación.  Porque eso son, el comienzo de todo. Y hazlo en todos tus ámbitos sociales, en el personal, el familiar y el laboral. Créeme, sean cuales sean tus intereses y objetivos estarás siendo parte de la solución.

En mi caso personal y a pesar de todo, cercado por las condiciones, con pocas opciones disponibles, cansado y vencido, consigo sentirme libre en numerosas ocasiones.

Solo intentarlo es empezar a vencer.

Y si desde la honestidad sientes que tú ya nada más puedes hacer y que lo único que facilita el que tomes otras decisiones en tu vida, son otras condiciones diferentes a las que  este país de mediocres te ofrece…déjame que te diga que el mundo es muy grande, y nada esta tan lejos, cuando  tu meta es clara y vale la pena.

*Escrito con ocasión del evento “EQUOCONCILIACIÓN: MESA REDONDA SOBRE CONCILIACIÓN FAMILIAR Y LABORAL” celebrada el pasado 4 de febrero del 2012 en Málaga. Organizada por Equo Málaga y moderada por Elena Segura Mayorga (@elenamayorga)

7 comentarios:

  1. Alejandro no puedo mas que decir que es una reflexion valiente e inspiradora. Logras plasmar muchas de mis propias luchas... como mujer y madre no puedo conformarme con menos. De acuerdo con q madres, padres y niños q se salen de la media resultamos incómodos para la sociedad, pero no por ello dejaremos de aportar lo nuestro para un cambio

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Efectivamente Catalina, no dejaremos de hacerlo. De eso se trata!
      Besos

      Eliminar
  2. Completamente de acuerdo, el cambio empieza en uno mismo, el resto viene después. Queda mucho x hacer pero soy optimista, creo que vamos dando pasos. Acabo de leer 'Bajo presión', de Carl Honoré y muestra ejemplos de cambio. Soy una convencida de la conciliación, es la única vía para tener familias felices y sociedades humanas, justas y sanas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que gran libro de Honoré, uno de los actuales pensadore Ángeles que están cuestionando al sistema educativo sobre todo. Seguimos avanzando, gracias por leernos!

      Eliminar
  3. Totalmente de acuerdo Alejandro. No debemos buscar excusas para no cambiar lo que esté a nuestro alcance, que en muchas ocasiones tenemos muchas más posibilidades de hacerlo de las que creemos, pero nos convertimos en nuestros propios carceleros. Intentar modificar nuestra realidad es lo valiente y lo que nos hace un poco más libres.
    Muchas gracias por tu apoyo a la causa!
    Elena Segura

    ResponderEliminar
  4. Gracias a ti y a tu invitación para participar en la mesa y tu confianza! Un abrazo

    ResponderEliminar

Gracias por dejarnos tu comentario!
Será visible tras su lectura por el moderador.

¡Déjanos tu comentario!

Buscar en este blog